"Las cosas que digo se me mueren en la boca/Lo que callo, porque lo desconozco/ es lo que más me pertenece" Ana María Cué



viernes, 9 de diciembre de 2011

Al llegar a casa


Al llegar a casa te he escrito pero he sentido miedo.

Me hubiera gustado hacerme un ovillo, arañarte y tocarte. Y que lo sintieras.

Hacerte sangrar, lamer tu sangre de las heridas , sentir en definitiva que la distancia te duele, como me duele no lamerte la llaga , no abrazarte, no sentir tus latidos en mi sien, confundidos tus latidos, los tuyos y los míos, aun distintos pero…ahí.

No espero tus palabras, ni un sencillo te quiero. Sólo extraño y duele el no abrazo, la maldita distancia, la ausencia, la maldita. ¡Malditas todas ellas!

Es esta sed, la conozco y la odio. Pesa toneladas y es todavía fuerte y quiero lloverla, quiero mojarla. La conozco, y aún envidio hundir mis uñas en ella. Es que es incluso demasiado triste, y ahogo esas tristezas, una a una. Es la hora que jamás duerme, sin ventana, sin sueños de retorno y sin fin.

Y me pregunto si de verdad existes, si no invento este dialogo para prender hogueras que me hagan prisionera de sus formas en la oscuridad.

Y me digo que es el destino que nadie lleva de viaje, como esta carta que se muere en la boca sin estación en la que bajarse.

Y siento que hay un desperdiciado tren sin asientos vacantes una y otra vez.

Y de nuevo me despertaré y encorvaré mis piernas despojándome de dudas y de lo que no puede ser. Me dará igual ser buena o mala. Y Me bastará permanecer muda junto a tu cuerpo, lo suficiente cálida y suave para no sentirme tu esclava pero digna y pura para cumplir increíbles sueños.

@Ina 2011